Bueno, ya iba siendo hora de quitarle las telarañas al blog. La verdad he estado en un bache creativo y con una pereza mental (producto de las vacaciones) por lo cual no se me ha dado la gana escribir nada; asà que no se aterren si encuentran éste post como un “sin sentidoâ€.
Quiero hablar hoy de la piraterÃa, inspirado un poco en el blog de lucho con el cual me he entretenido descargando unos cuantos programillas útiles en estos dÃas de desocupe (de plano se los recomiendo 100%).
Para empezar a definir lo que es o no piraterÃa hay que sincerarse con unas cuantas cosas:
cuando descubrimos internet empezamos chateando y luego nos enteramos de un tal napster y un tal kazaa donde podÃamos conseguir toooda la música que quisiéramos sin pagar un solo centavo (luego nos hicimos a un quemador y vendÃamos esa música en el colegio o universidad). ¿O no? Después subimos de nivel y empezamos a vender pelÃculas, luego videojuegos para PC, PlayStation, etc, etc, etc. Esa es una definición básica del Pirata promedio y de lo que es en si la piraterÃa; “lucrarse haciendo y distribuyendo copias de algo que es de pago y que se encuentra bajo derechos de autorâ€.
Pero ¿tiene uno la culpa de que Microsoft, EA Games, Apple, Adobe y demás gigantes del software tengan los precios de las licencias de sus productos por encima de las nubes? Pues no… y si en el centro de la ciudad o en uno de esos almacenes especializados en tecnologÃa o el amigo pirata del colegio/universidad te vende la misma joda a un precio 100 veces menor… ¿no lo compras? Pues claro que sÃ.
Todo radica en el querer tener, en el querer conocer, en el querer hacer y deshacer… asà que si yo ahora decido comprar una licencia de Windows original y se me pega la gana copiarla y pasársela a todos mis amigos que no tuvieron el jurgo de plata que cuesta la dichosa licencia (sin cobrar yo un solo peso) ¿soy pirata? …mmm…
Creo que la balanza deberÃa inclinarse hacia el software de código abierto, las redes creadas por las mismas bandas musicales para compartir sus producciones en base al aprovechamiento de la Web 2.0 y todas aquellas herramientas que promuevan el compartir, el debatir y el aprendizaje libre de ataduras económicas; pero como no hay que mentirse, hay que reconocer que este tipo de cosas aun no alcanzan el nivel de masificación y difusión necesario para llegar a competir con los grandes… pero también hay que reconocer que muchos como Linux por ejemplo, han puesto a pensar a más de un Goliat.













